Esta afección poco común, producto de la infección por el bacilo de Koch, se relaciona siempre con una tuberculosis pulmonar. Se manifiesta a través de una alteración de la voz y, con menor frecuencia, por una molestia respiratoria. Para diagnosticarla, es necesario observar la laringe y extraer un pedazo de tejido faríngeo (biopsia) para analizarlo en el laboratorio.
Además el paciente debe realizarse una radiografía de los pulmones para verificar si tiene tuberculosis pulmonar. Esta enfermedad se trata con medicamentos antituberculosos. Es recomendable que las personas cercanas al enfermo se sometan a un examen médico preventivo para detectar posibles casos de tuberculosis.